El estreno oficial de Franco Mastantuono en el fútbol italiano estuvo muy lejos de lo soñado. En el marco de la primera fecha de la Serie A, la Fiorentina sufrió un duro golpe al caer goleada por 4-0 frente a la Roma en el Estadio Olímpico, en un compromiso donde el conjunto capitalino impuso una superioridad abrumadora de principio a fin.
El joven atacante de 19 años, cedido a préstamo desde el Real Madrid, integró la alineación titular dispuesta por el entrenador Fabio Grosso y completó 62 minutos en cancha. Con pocas posibilidades de gravitar ante el dominio rival, el volante registró 39 intervenciones con la pelota y completó 9 de 14 pases antes de ser sustituido. La impotencia por el adverso desarrollo colectivo quedó expuesta a los 86 minutos: tras el cuarto gol convertido por Niccolò Pisilli, las cámaras de la transmisión oficial captaron a Mastantuono arrojando con vehemencia una botella de agua contra el piso en el banco de relevos.
El conjunto romano, conducido tácticamente por Gian Piero Gasperini, exhibió un funcionamiento de alto vuelo sustentado en una conexión letal: Paulo Dybala se vistió de asistidor con tres pases gol para que el delantero neerlandés Donyell Malen firmara un triplete que desarticuló cualquier plan del elenco visitante, que también contó con el debut del atacante argentino Mateo Pellegrino.
Tras un inicio accidentado en el certamen, la escuadra de Florencia buscará pasar de página con rapidez y reacomodar sus líneas en la próxima jornada, cuando reciba a Frosinone con la urgencia de sumar sus primeros puntos y revertir la pálida imagen exhibida en la capital.